El teatro también tiene la capacidad de recordarnos que las historias para toda la familia no tienen por qué ser sencillas o superficiales. “(Sólo) Un Bosque”, que se presenta en el Centro Cultural Helénico, es una propuesta que, a través de la imaginación, los títeres, las máscaras y un lenguaje escénico lleno de sensibilidad, invita a espectadores de todas las edades a reflexionar sobre la amistad, las diferencias, la pérdida y la importancia de encontrar compañía incluso en los momentos más difíciles.


Fotografía por Charly Duchanoy ©


La pieza cuenta con dramaturgia de Abraham Baños Lozaday dirección de Hasam Díaz Hierro, quienes construyen un universo en el que dos personajes se encuentran y, a partir de sus diferencias, comienzan a descubrir que aquello que aparentemente los separa también puede convertirse en el punto de partida para conocerse, comprenderse y acompañarse. La historia se desarrolla en un bosque que funciona mucho más que como un simple escenario: es un espacio de encuentro, descubrimiento y transformación.


Fotografía por Charly Duchanoy ©


La sinopsis nos presenta a estos dos personajes mientras atraviesan circunstancias que los llevan a enfrentarse con la ausencia y con distintas formas de entender la pérdida. En ese recorrido, ambos descubren que no existe una sola manera de vivir el dolor y que, en ocasiones, lo que más necesitamos no son respuestas, sino alguien dispuesto a permanecer a nuestro lado. Así, el bosque se convierte en el territorio donde nace una amistad entrañable, capaz de superar diferencias y convertirse en un verdadero refugio.


Fotografía por Charly Duchanoy ©


Uno de los mayores aciertos de “(Sólo) Un Bosque” se encuentra en su trabajo visual y artesanal. El manejo de títeres y máscaras es maravilloso, pues lejos de ser un elemento decorativo, forma parte esencial de la narración y permite que los personajes cobren una dimensión particular. El lenguaje de la obra aprovecha estos recursos para despertar la imaginación del público y crear una experiencia que puede ser disfrutada tanto por los niños como por los adultos que los acompañan.


Fotografía por Charly Duchanoy ©


A esto se suma una escenografía cuidadosamente construida, que encuentra en la iluminación a una de sus grandes aliadas. Las luces modifican el espacio y permiten que el espectador sienta el paso de las horas dentro de este universo natural. La combinación de sombras, penumbra y luminosidad consigue transportarnos a las profundidades del bosque, haciendo sentir tanto la calma del día como el misterio de la noche. Hay momentos en los que el escenario parece convertirse en un verdadero paisaje nocturno, mientras que en otros la luz abre camino hacia una sensación de esperanza.


Fotografía por Charly Duchanoy ©


La propuesta escénica consigue, además, hablar de temas importantes sin caer en discursos complicados. La pérdida aparece desde un lugar sensible y cercano, permitiendo que cada espectador pueda interpretar las emociones de acuerdo con su propia experiencia. En lugar de presentar el dolor como un punto final, la obra lo observa como parte de un proceso en el que la compañía, la comprensión y la empatía pueden ayudar a encontrar nuevos caminos.


Fotografía por Charly Duchanoy ©


La dramaturgia de Abraham Baños Lozada ya había sido reconocida antes de llegar al escenario. En 2023 recibió el premio en la 4.ª Convocatoria Alas de Lagartija, y posteriormente fue publicada en 2024 como parte de la colección homónima del sello editorial Alas y Raíces de la Secretaría de Cultura. Este reconocimiento habla de una escritura que encuentra en el teatro familiar una oportunidad para abordar emociones profundas con inteligencia, sensibilidad y una mirada especialmente cercana a la infancia.


Fotografía por Charly Duchanoy ©


El elenco está integrado por Gilary Negrete, Sabrina Tenopala, Andrés Torres Orozco y Abraham Baños Lozada, quienes participan en una puesta que apuesta por el trabajo colectivo y por una interpretación que dialoga constantemente con los elementos visuales. El resultado es una experiencia teatral en la que actores, títeres, máscaras, escenografía e iluminación forman parte de un mismo lenguaje y consiguen mantener vivo el carácter fantástico del bosque.


Fotografía por Charly Duchanoy ©


Uno de los mensajes más valiosos de “(Sólo) Un Bosque” es precisamente que la amistad no necesita que dos personas sean iguales para existir. Por el contrario, la obra encuentra en las diferencias una posibilidad de aprendizaje y demuestra que escuchar al otro, reconocer sus emociones y acompañarlo puede ser una de las formas más profundas de afecto. Es una invitación a mirar al que tenemos enfrente con mayor empatía y a entender que cada persona enfrenta sus propias batallas.


Fotografía por Charly Duchanoy ©


Para las familias, la obra representa una oportunidad de compartir una función que puede disfrutarse desde distintas perspectivas. Los más pequeños encontrarán un mundo de fantasía, personajes, máscaras y títeres; mientras que los adultos podrán descubrir una reflexión sobre la pérdida, los vínculos y la necesidad humana de sentirnos acompañados. Esa capacidad de hablarle a diferentes generaciones es uno de los grandes valores de esta propuesta.


Fotografía por Charly Duchanoy ©


“(Sólo) Un Bosque” se presenta en el Centro Cultural Helénico durante agosto, con funciones los sábados y domingos a las 13:00 horas, hasta el 30 de agosto de 2026. El costo del boleto es de $248 pesos. Y se pueden comprar en taquilla o en la página del helénico.

Por Charly Duchanoy para Boy4ME

https://www.instagram.com/charlyduchanoyfoto/