La cadera es una articulación esférica que tiene 3 grados de libertad de movimiento y puede realizar movimientos de flexión, extensión, abducción, aducción, rotación externa y rotación interna, en los tres planos: sagital, frontal y transversal. Esta articulación se caracteriza porque sufre múltiples lesiones relacionadas con los movimientos multiplanares y multiarticulares y asimismo por la falta de movimiento completo asociado a la vida sedentaria. La falta de trabajo de movilidad puede desencadenar sobrecargas o síndromes de pinzamiento en los casos más extremos.
La articulación –como todas- debe recibir movimientos en todos sus planos y en todos sus rangos de movimiento (ROM). Pero, ¿realmente en todas las salas de entrenamiento vemos a todos los atletas realizar este tipo de trabajo? ¿Sabemos qué tipo de ejercicios son los más adecuados? ¿Conocemos cuándo hay que realizar este trabajo? ¿Podemos realizar una mínima valoración previa para saber el estado de nuestra cadera?
Según un estudio realizado por Martin HD et al (2010) a 11 jóvenes entrenados de una media de 30 años de edad, es necesario realizar una valoración previa con tests en posición de bipedestación (de pie), de cubito supino (boca arriba), lateral y de cubito prono (boca abajo). Como reflexión explican que para realizar una buena valoración debemos de contar con una batería de tests de mínimo de 10 variantes y con las posiciones descritas anteriormente. Este tipo de tests requieren de la ayuda de un profesional de la Actividad Física y el Deporte.
Una vez que hemos valorado nuestra cadera tenemos que realizar ejercicios de movilidad que serán realizados previos al entrenamiento y también al final de la sesión. Esta es mi propuesta:
FUENTE: Mens Health