El Teatro Orientación del Centro Cultural del Bosque abre sus puertas a ‘Carpa: Herencia de rebote,’ una propuesta escénica que invita a mirar de frente los vínculos familiares, las enseñanzas que pasan de una generación a otra y las marcas que la figura paterna puede dejar en la construcción de la identidad masculina. A través del movimiento, los recuerdos y una mirada profundamente personal, esta puesta en escena muestra una experiencia íntima.


Fotografía por Charly Duchanoy ©


La obra parte de una pregunta que atraviesa muchas historias familiares: ¿cómo romper con aquello que recibimos de nuestros padres cuando descubrimos que algunas de esas enseñanzas nos lastiman o no corresponden con la persona que deseamos ser? Desde esa inquietud, el montaje propone un recorrido por los afectos, las ausencias, los temores y las conductas que se transmiten de padres a hijos, muchas veces sin que exista una conversación que permita comprender su origen o cuestionar su permanencia.


Fotografía por Charly Duchanoy ©


La historia encuentra en el frontón amateur el punto de partida para construir su lenguaje escénico. Este deporte, asociado tradicionalmente con espacios de convivencia masculina, se convierte en una imagen de las relaciones entre generaciones: una pelota que golpea, regresa y vuelve a ponerse en juego, como sucede con las costumbres, las emociones y los comportamientos que se repiten dentro de una familia. El rebote funciona así como una metáfora de aquello que recibimos, de lo que devolvemos y de las posibilidades que tenemos de cambiar el rumbo de lo aprendido.


Fotografía por Charly Duchanoy ©


A partir de una exploración autobiográfica, Carpa: Herencia de rebote entrelaza recuerdos personales con recursos del biodrama, la danza contemporánea y la expresión física. La propuesta se mueve entre lo vivido y lo representado, construyendo un relato en el que el cuerpo adquiere un papel fundamental para recuperar momentos, expresar sentimientos y dar forma a experiencias que, en ocasiones, resultan difíciles de poner en palabras. Cada gesto y cada desplazamiento contribuyen a revelar las huellas que deja la convivencia familiar.


Fotografía por Charly Duchanoy ©


Uno de los ejes centrales de la puesta en escena es la reflexión sobre los modelos de masculinidad que se construyen desde la infancia. La relación con el padre, las expectativas sociales sobre lo que significa ser hombre y la dificultad para expresar emociones forman parte de un universo en el que el cariño puede convivir con el miedo, la autoridad con el silencio y la cercanía con las heridas afectivas. La obra abre la posibilidad de mirar estas dinámicas desde otro lugar.


Fotografía por Charly Duchanoy ©


La paternidad, el autoritarismo, las adicciones y las distintas maneras de entender el amor aparecen como temas que atraviesan esta experiencia teatral. Lejos de ofrecer respuestas definitivas, el montaje invita a cuestionar los patrones familiares que se reproducen con el tiempo.


Fotografía por Charly Duchanoy ©


En el terreno visual y corporal, la obra construye una atmósfera inspirada en las canchas de frontón y en los códigos que rodean esta práctica deportiva. La repetición de los movimientos, el esfuerzo físico y la fuerza de los impactos se convierten en recursos expresivos que acompañan el desarrollo emocional de la historia.


Fotografía por Charly Duchanoy ©


Al frente de esta propuesta se encuentra Ricardo Daniel, bailarín, coreógrafo, artista visual y docente, quien asume la creación y la interpretación de la pieza. Su trabajo artístico se distingue por explorar las expresiones de la cultura popular y su relación con el entorno social y político. A través de una trayectoria que lo ha llevado a presentar sus proyectos en distintos países, entre ellos México, Argentina, Brasil, España, Alemania y Francia, ha desarrollado un lenguaje propio que combina elementos visuales, sonoros y corporales. También es fundador de los proyectos El Entresuelo y PERMANENTE.


Fotografía por Charly Duchanoy ©


La dirección corre a cargo de Camila Arroyo, coreógrafa y bailarina mexicana que acompaña la construcción de este universo escénico desde el movimiento y la narrativa corporal. La música original y el diseño sonoro de Sebastián Rojas, mientras que Laura Abad está a cargo del diseño del espacio, la iluminación y la operación técnica. El equipo se complementa con Fátima Méndez, en la asistencia de producción, y Santiago Villalpando, en la asistencia de dirección, quienes participan en el desarrollo de esta propuesta multidisciplinaria.


Fotografía por Charly Duchanoy ©


El recorrido que plantea Carpa: Herencia de rebote transita por distintas emociones, desde la nostalgia y la complicidad hasta la tensión y la conmoción. También encuentra momentos de humor sutil que permiten tomar distancia de los recuerdos más dolorosos y observarlos desde una perspectiva distinta. La historia personal de su creador se convierte así en un espejo en el que el público puede reconocer fragmentos de su propia vida, de sus relaciones familiares y de las experiencias que han influido en su manera de comprender el mundo.


Fotografía por Charly Duchanoy ©

Más allá de su vínculo con el frontón y con la figura paterna, la obra invita a pensar en la responsabilidad que cada persona tiene frente a aquello que recibe de su entorno. ¿Qué hacemos con los silencios que aprendimos en casa? ¿Cómo transformamos las conductas que nos lastimaron? ¿De qué manera podemos construir relaciones más honestas y afectuosas? Estas preguntas acompañan al espectador y convierten la experiencia teatral en una oportunidad para revisar la memoria familiar desde una mirada sensible y abierta al cambio.

Fotografía por Charly Duchanoy ©

Con una propuesta que fusiona danza, teatro documental y exploración física, Carpa: Herencia de rebote se presenta como una experiencia escénica que va más allá de la narración convencional. La obra recuerda que las historias familiares no son inamovibles y que reconocer las heridas puede ser el primer paso para evitar que sigan repitiéndose.

Fotografía por Charly Duchanoy ©

La temporada se lleva a cabo del 10 al 27 de septiembre en el Teatro Orientación del Centro Cultural del Bosque, con funciones los jueves y viernes a las 20:00 horas, los sábados a las 19:00 horas y los domingos a las 18:00 horas. Una invitación a acercarse al teatro desde la memoria, la emoción y la reflexión, para descubrir que, aunque no siempre podemos elegir lo que heredamos, sí podemos decidir qué hacer con ello y qué tipo de vínculos queremos construir hacia el futuro.
Por Charly Duchanoy para Boy4ME

https://www.instagram.com/charlyduchanoyfoto/