Yuridia llegó al Estadio GNP Seguros para demostrar que aquella voz que hace más de dos décadas conquistó al público mexicano hoy se encuentra en uno de los momentos más sólidos de su carrera. Los días 3 y 4 de septiembre, la sonorense convirtió el gigantesco recinto capitalino en una auténtica celebración de la música mexicana, agotando ambas fechas y reuniendo a más de 130 mil personas durante dos noches que quedarán marcadas como uno de los grandes acontecimientos de su trayectoria. Con ello, Yuridia hizo historia como la primera mujer mexicana del regional mexicano en presentarse como solista en este escenario con dos conciertos consecutivos agotados.
Desde que las luces comenzaron a apagarse, la energía que se respiraba en el Estadio GNP dejaba claro que no se trataba de un concierto más. El público esperaba a una intérprete que ha sabido transformar su carrera y apropiarse del regional mexicano sin abandonar la fuerza vocal que la convirtió en una de las voces femeninas más reconocibles del país. A las 9:30 de la noche, aproximadamente, Yuridia apareció para arrancar con “Tu pasado y tú”, seguida de “Mi eterno amor secreto”, “Brujería” y “Para que seas feliz”, estableciendo desde los primeros minutos el tono de una producción concebida para un escenario de enormes dimensiones. Las dos noches tuvieron una duración cercana a las tres horas.
El recorrido musical fue uno de los grandes aciertos del espectáculo. “Déjame volver contigo”, “Lo siento mi amor”, “Que se vaya” y “¿Qué nos pasó?” dieron paso a una sección de baladas en la que Yuridia volvió a demostrar por qué su voz sigue siendo uno de sus mayores atributos. “Ángel”, “Ya es muy tarde”, “Lo que son las cosas”, “Él lo tiene todo”, “Cobarde”, “Te equivocaste”, “Como yo nadie te ha amado”, “Señora” y “Ya te olvidé” permitieron recorrer diferentes etapas de su carrera y, al mismo tiempo, rendir tributo a grandes intérpretes y compositores de la música popular.
Pero si hubo un momento en el que el espectáculo terminó de revelar su verdadera personalidad, fue cuando Yuridia se adentró de lleno en el regional mexicano. “Eres mi nada”, “Llévate” y “No la beses” dieron paso a una sucesión de canciones que hicieron cantar a todo el estadio. La intérprete no se limitó a interpretar sus propios éxitos: construyó un recorrido por canciones que forman parte del imaginario musical de varias generaciones, incluyendo “Besos y copas”, “No me queda más”, “Por salud mental”, “Basta ya”, “Costumbres” y, en diferentes momentos, referencias a Selena, Juan Gabriel, Jenni Rivera, Rocío Jurado, Rocío Dúrcal y otras figuras fundamentales de la música mexicana.
La primera noche, el jueves 3 de septiembre, tuvo como protagonistas invitados a Edith Márquez y Josi Cuen. La aparición de Edith fue uno de los momentos más emotivos de la velada. Junto a Yuridia interpretó “Mírame” y posteriormente “Costumbres”, un encuentro de dos grandes voces femeninas que encontró una respuesta inmediata en las tribunas. La interpretación de “Costumbres”, además, adquirió un matiz especialmente emotivo al tratarse de uno de los grandes temas de Juan Gabriel. Más adelante llegó Josi Cuen para acompañar a Yuridia en “Ya es muy tarde”, llevando la canción hacia una lectura mucho más cercana al regional y provocando una nueva explosión de entusiasmo entre los asistentes.
El espectáculo del viernes 4 de septiembre tuvo sus propias sorpresas. Edén Muñoz apareció para compartir con Yuridia “Mi eterno amor secreto” y posteriormente se integró en la sección de mariachi para interpretar junto a ella “Si no piensas cambiar”, “Me hace tanto bien” y “Mi tesoro”. Por su parte, Los Dos Carnales se sumaron a la fiesta regional con “Llévate” y “Cabrón y vago”, haciendo que el Estadio GNP se transformara por momentos en una enorme cantina de música norteña, con el público cantando y celebrando cada acorde.
Otro de los elementos que ayudaron a dimensionar la magnitud del espectáculo fueron los cambios de imagen. Yuridia sorprendió consiete vestuarios diferentes por concierto, utilizando la moda como parte de la narrativa visual del show. Cada cambio acompañó una etapa distinta de la noche y reforzó la transformación de la cantante: de la poderosa intérprete de baladas a la figura plenamente instalada en el regional mexicano. No fueron simples cambios de ropa, sino una manera de acompañar visualmente las distintas atmósferas musicales que atravesaron el concierto.
La producción también apostó por dividir el espacio y acercar a Yuridia a las personas que se encontraban más alejadas del escenario principal. Uno de los momentos más llamativos ocurrió cuando la cantante se trasladó al escenario B a bordo de una camioneta, presentada visualmente como parte de su concepto de “La Patrona”, para continuar la celebración con “Besos y copas”, “No me queda más”, “Por salud mental” y “Basta ya”. El cambio de escenario funcionó especialmente bien porque permitió romper la distancia natural que genera un recinto de estas dimensiones y generar la sensación de que Yuridia podía estar más cerca de diferentes sectores del público.
Después llegó una parte especialmente festiva con “Maldita primavera”, “Así fue”, “Malamente”, “Felicítalo” y “La bienvenida”. Yuridia volvió a demostrar que su espectáculo no depende únicamente de las grandes baladas: sabe jugar con la cumbia, el norteño, la banda, el mariachi y el pop para construir una fiesta musical que cambia constantemente de ritmo. La recta final fue todavía más intensa con “Amigos no por favor”, “No son horas”, “¿Y qué tal si funciona?”, “Me hace tanto bien”, “Yo tuve un amor”, “Si no piensas cambiar”, “¿Con qué se pega un corazón?” y “Qué agonía”, antes de despedirse definitivamente con “Sin llorar”.
La presencia del mariachi terminó de darle a la noche ese carácter de celebración nacional que Yuridia ha ido construyendo durante los últimos años. En lugar de presentar el regional mexicano como un género ajeno a su trayectoria, la cantante lo asumió como una extensión natural de su identidad artística. Y ahí está quizá una de las claves del éxito de “Las Cartas Sobre La Mesa”: Yuridia no intenta convertirse en alguien diferente; toma la intérprete que el público conoció, conserva su enorme capacidad vocal y la coloca dentro de un universo musical donde actualmente se mueve con absoluta seguridad.
El público, por su parte, fue un protagonista más. El Estadio GNP permaneció cargado de energía, con miles de personas cantando prácticamente cada palabra, levantando teléfonos, acompañando los coros y respondiendo con gritos a cada aparición de los invitados. La conexión entre Yuridia y sus seguidores fue evidente durante toda la noche y alcanzó su punto máximo en aquellas canciones que ya forman parte de la memoria colectiva de varias generaciones. Más que espectadores, quienes llenaron el recinto se convirtieron en un gigantesco coro que acompañó a la sonorense durante prácticamente todo el recorrido musical.
Si hay un punto que impidió que el espectáculo alcanzara la perfección absoluta fueron algunos problemas técnicos. Las fallas en la reproducción de los videos interrumpieron por momentos el flujo visual de la producción y las pantallas principales presentaron un diseño que no siempre favoreció la visibilidad de Yuridia para quienes se encontraban en las zonas más alejadas. En un concierto pensado para un recinto de semejantes dimensiones, la imagen de la artista debería mantenerse como el centro visual indiscutible, por lo que las proyecciones que en determinados momentos se colocaban sobre su propia imagen terminaron restando claridad a la experiencia de quienes observaban desde las partes más altas o lejanas del estadio.
A pesar de esos detalles, el balance final es contundente: Yuridia ofreció un espectáculo de gran formato, ambicioso, emotivo y profundamente mexicano. Con un repertorio de más de 40 canciones, invitados de primer nivel, siete cambios de vestuario, mariachi, banda, cumbia, norteño y una producción diseñada para un estadio, “Las Cartas Sobre La Mesa” dejó claro que la cantante atraviesa una etapa de plena consolidación artística. El repertorio oficial de ambas noches confirma, además, que el concepto fue construido para recorrer distintos territorios musicales sin perder la identidad de su protagonista.
Yuridia no necesitó una sola noche para demostrar que estaba lista para conquistar el Estadio GNP. Agotó la primera fecha, se abrió una segunda y también la llenó. Más de 130 mil personas fueron testigos de un momento que trasciende las cifras de taquilla y que representa la consolidación de una mujer que encontró en el regional mexicano un nuevo territorio para hacer crecer una voz que ya era enorme. Después de estas dos noches, el título parece inevitable:Yuridia es, por derecho propio, la Reina y Patrona del Regional Mexicano.
Por Charly Duchanoy para Boy4ME

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