​‘Piedras en sus bolsillos’ Una crítica social desde un lado muy humorístico





La puesta en escena Piedras en sus bolsillos, presentada en el Foro Lucerna, se posiciona como una propuesta teatral sumamente efectiva que logra entrelazar el humor con una mirada crítica hacia la industria cinematográfica y las dinámicas sociales que se generan a su alrededor. A partir de una premisa sencilla, la obra construye un relato rico en matices que transita con naturalidad entre lo cómico y lo profundamente humano.

Fotografía por Charly Duchanoy ©

La historia nos sitúa en un pequeño pueblo cuya cotidianidad se ve alterada por la llegada de una gran producción de cine. Lo que en principio parece una oportunidad emocionante para los habitantes pronto revela una serie de contrastes que evidencian las desigualdades entre quienes forman parte del engranaje del espectáculo y quienes únicamente orbitan a su alrededor. En este contexto, la obra expone con agudeza temas como la aspiración, la frustración y el deseo de pertenecer a un mundo que, en muchas ocasiones, resulta inalcanzable.

Fotografía por Charly Duchanoy ©

Sin embargo, más allá de su discurso, uno de los aspectos más sobresalientes del montaje radica en el trabajo actoral de Alex Gesso y Juan Carlos Medellín. La obra descansa completamente en la capacidad de ellos, quienes asumen el desafío de dar vida a múltiples personajes sin apoyo de cambios escenográficos complejos o transformaciones de vestuario evidentes. Este recurso exige un dominio técnico notable, así como una gran precisión en la construcción de cada figura que aparece en escena.

Fotografía por Charly Duchanoy ©

Alex y Juan Carlos demuestran un control admirable de su instrumento: la voz, el cuerpo y el ritmo. A través de sutiles variaciones en la entonación, la postura y la energía, logran diferenciar con claridad a cada uno de los personajes, evitando la confusión y dotando a cada intervención de identidad propia. Este virtuosismo actoral no solo resulta impresionante desde el punto de vista técnico, sino que también se traduce en una experiencia dinámica para el espectador, quien es constantemente sorprendido por la rapidez y fluidez de las transiciones y que obviamente te mantiene riendo en la butaca.


Fotografía por Charly Duchanoy ©

Fotografía por Charly Duchanoy ©

Particularmente destacable es la manera en que los actores construyen los momentos emocionales. A pesar del tono predominantemente ligero de la obra, existen escenas que requieren una carga dramática más profunda, y es ahí donde el trabajo actoral alcanza uno de sus puntos más altos. Sin caer en excesos, logran transmitir la vulnerabilidad de sus personajes, generando una conexión genuina con el público.

Fotografía por Charly Duchanoy ©

Asimismo, la química entre ambos actores se percibe sólida y bien trabajada. La coordinación en escena, los tiempos cómicos y la escucha activa permiten que el montaje fluya con naturalidad, manteniendo un ritmo constante que evita caídas de energía. Este entendimiento mutuo es fundamental en una obra de estas características, donde el peso narrativo recae casi por completo en la interacción entre los intérpretes.

Fotografía por Charly Duchanoy ©

En cuanto a la dirección de Fernando Bonilla, se percibe un enfoque claro en resaltar la versatilidad actoral y en mantener una narrativa ágil. La puesta en escena prescinde de elementos superfluos y apuesta por una estética funcional que privilegia la imaginación del espectador. Este minimalismo escénico no solo resulta efectivo, sino que también potencia el impacto del texto y del trabajo interpretativo.

Fotografía por Charly Duchanoy ©

En conjunto, Piedras en sus bolsillos se presenta como una obra que destaca por su inteligencia, su capacidad de entretener y su trasfondo reflexivo. Es un montaje que demuestra cómo, a partir de recursos aparentemente simples, es posible construir una experiencia teatral compleja, emotiva, y sumamente divertida. La combinación de un texto sólido, una dirección precisa y un desempeño actoral sobresaliente da como resultado una propuesta que permanece en la memoria del espectador más allá de la función.

Fotografía por Charly Duchanoy ©


La temporada se llevó a cabo en el Foro Lucerna, con funciones los viernes a las 20:30 horas, sábados a las 19:00 horas y domingos a las 18:00 horas. Puedes comprar tus boletos en taquilla y ticketmaster.

Fotografía por Charly Duchanoy ©




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