Joan Crawford fue amante de Marilyn Monroe





Joan Crawford, enemiga de Bette Davis y amante de Marilyn Monroe

Si hay una cara que personifica los años dorados de Hollywood, es Joan Crawford. Una de las actrices más solicitadas durante las décadas de los 30, 40 y 50, y una de las más carismáticas, se la recuerda tanto por lo que hizo dentro como fuera de la pantalla.

Lucila Fay Le Sueur, nacida en Texas a principios del siglo XX, sabía que tenía que reinventarse si quería triunfar. Dejaría atrás su nombre y pasaría a la historia como Joan Crawford, una mujer de carácter fuerte, competitiva y que no admitía un no por respuesta. Esta personalidad le valió conseguir un buen puñado de papeles, de amantes, tanto masculinos como femeninos, y de enemigos.

Ganadora de un Óscar por la adaptación de la novela homónima de James M. Cain, Mildred Pierce, fue nominada otras dos veces más por Amor que mata y Miedo súbido, y se la recordará por los papeles de mujeres fuertes y con carácter que solía interpretar. Un carácter que no se quedaba en el plató cuando gritaban «¡corten!» y que le hizo tener más de un rifirrafe con sus compañeros de profesión. Los más sonados con Norma Shearer, para quien tenía adjetivos nada halagüeños después de que ésta le robase el papel protagonista en Alma libre y con quien se desquitaría tras hacerle lo mismo en Mujeres, y con Bette Davis. Su enemistad será llevada a la televisión por Ryan Murphy y, en el cine, su desprecio quedó reflejado en ¿Qué fue de Baby Jane?, donde accedieron a trabajar juntas a pesar de no poder verse ni en pintura. Para que os hagáis una idea del cariño que se profesaban, en la escena en la que Bette tiene que arrastrar a Joan, ésta decidió ponerse pesas en los bolsillos para que Davis se hiciese daño en la espalda. Bette, por su parte, sólo tenía palabras bonitas para su compañera de reparto, diciendo cosas como que Joan se había acostado con todas las estrellas de MGM, a excepción de la perra Lassie.

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Pero no todo en la vida de Joan Crawford era trabajar. Si había una fiesta en Hollywod, allí estaba ella como un reloj, muchas otras veces, eran ella y su «Círculo de costura», el grupo de mujeres homosexuales y bisexuales de Hollywood, las que montaban el jolgorio. En una de estas fiestas de las que era asidua, conocería a Marilyn Monroe, charlarían un poco, la invitaría a que se pasase un día por su casa, una cosa llevó a la otra y cuando se dieron cuenta ya no tenían ropa la ropa puesta. Lo de Marilyn con Joan fue algo meramente esporádico, no por voluntad de la segunda, sino que de la primera. Pero la tentación rubia no sería la única que le dio amor a Crawford, su lista de compañeras de cama es larga y, entre ellas, encontramos a Alice Delamar, Barbara Stanwyck, Martha Raye, Dorothy Arzner o Claudette Colbert. A Crawford le hubiera gustado haber podido incluir también a la actriz que más admiraba, Greta Garbo, pero se le resistió a sus armas de mujer. Con ella coincidió en el rodaje de Gran Hotel, sin llegar a compartir ninguna escena. Sobre su encuentro dijo «Si alguna vez fui lesbiana, fue en ese momento». ¿Estás totalmente segura de que no lo fuiste en ningún otro momento, Joan? Mira que a nosotras no nos engañas.JoanCrawford_t614

Joan Crawford se casaría cuatro veces y tendrías varios hijos adoptivos. Se retiraría en 1970, después de protagonizar Trog, pero seguiría dando que hablar con la publicación, a finales de la década, del libro Mamita querida, escrito por Christina Crawford, una de sus hijas, donde se la acusaba de haber sido una madre fría, cruel y manipuladora. A día de hoy, sigue siendo una de las actrices más importantes de la historia del cine.

FUENTE: Hay una lesbiana en mi sopa




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