Cómo Avengers: Endegame y Game of Thrones se apoderaron del éxito millonario





Dos monstruos de la cultura pop, Avengers: Endgame y Game of Thrones, casi chocaron este fin de semana: el primero con un récord de taquilla, el otro con un episodio muy esperado de su última temporada que probablemente ponga a muchos espectadores en una montaña rusa de emociones.

Sin embargo, estas franquicias tienen más en común que solo sus orígenes de ciencia ficción, fantasía y cómic. Cada una ha superado el nexo entre las película y la televisión –la brecha entre la serialización de la narración televisiva y la creación de películas exitosas– en la conquista de sus respectivos medios.

Marvel llevó la naturaleza episódica de la televisión a las salas de cines, a través de un universo cinematográfico que consta de 22 películas que abarcan casi 60 horas. Mientras que el drama de HBO, con su alcance y escala épicos, es esencialmente un éxito de taquilla que se extenderá, cuando todo haya terminado, a más de 73 capítulos hechos para la televisión.

Los resultados del fin de semana de Endgame superaron todas las expectativas, sin importar cuán optimistas fueran. Esto se debe a que la película representa un evento que va más allá de su estado como secuela del éxito gigantesco Avengers: Infinity War, que terminó, como un programa de televisión, en un final abierto e inesperado.

Fue, más bien, la culminación de todo lo que Marvel ha llevado a la pantalla desde que Iron Manlanzó sus entonces audaces planes en 2008. Sin que revelemos nada, la película capitaliza toda esa historia, rebosante de recuerdos y referencias a prácticamente todos los personajes que habitan su universo.

Marvel también le ha brindado a su audiencia un sentido de pertenencia. Esos Easter eggs durante las secuencias de créditos sirven para llevar al público de una película a la siguiente, un enfoque interconectado que convierte a cada película en embajadora promocional de la marca Marvel, mientras que alista a los fanáticos como soldados de la mercadotecnia.

No sorprende que el presidente de Marvel Studios, Kevin Feige, enfatizara los aspectos comunitarios del hito en un comunicado de prensa que celebra los resultados históricos de Endgame. Por su parte, el presidente de Walt Disney Studios, Alan Horn, habló de la recaudación astronómica de la película y dijo que “estas primeras 22 películas constituyen un gran logro".

Obviamente, ha habido muchas franquicias de películas que contaron historias extendidas a través de secuelas. Pero nada rivaliza con el enfoque de Marvel de construir un mundo de superhéroes en el que habitan sus personajes, con cada uno de ellos fomentando las conexiones con el otro.

Del mismo modo, aunque en la última década la televisión se ha lanzado a contar historias más ambiciosas, Game of Thrones combinó atributos y personajes fascinantes con un mundo orgánico en el que el público puede escapar, al tiempo que combina las técnicas de creación cinematográfica de una manera que tradicionalmente no era posible en televisión en términos de tiempo o dinero.

Mirando los récords que Avengers ha pulverizado y las cifras de audiencia que ha alcanzado Game of Thrones, la pregunta es qué queda para después del final. La tormenta perfecta de elementos — desde una impecable selección de reparto hasta la maduración de las redes sociales, jugando con la urgencia de verlo inmediatamente que tienen ambos– no se reproducirá fácilmente. Incluso si estos géneros no son tus favoritos, sigue siendo raro verlos ejecutados con tanta precisión, sin importar cuán generoso sea el presupuesto.

Horn, de Disney, hizo hincapié en que Endgame está “lejos de ser un final para el universo cinematográfico de Marvel”. Pero sería razonable que fuera una especie de respiro purificador.

Lo que Marvel, Star Wars y Game of Thrones han demostrado es el valor de crear universos que sean más grandes que un solo personaje o historia, alimentando el nivel de emoción requerido para sobrevivir a un mundo de pago por transmisión, donde la “televisión gratis” suena como una idea pintoresca.

El éxito de este fin de semana, al borde de la histeria masiva, despertará el apetito de la industria del entretenimiento por más; aún así, dado el índice de fracaso de la industria del entretenimiento, los ejecutivos también deben considerar la lección que comparten estas franquicias masivas.

En última instancia, otro Endgame o Game of Thrones no puede ser evocado simplemente chasqueando los dedos. Más bien tienen que construirse, bloque a bloque, sabiendo que las victorias de esta magnitud no se lograrán sin que existan víctimas en el proceso.

FUENTE: Expansion




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