Sputnik... un viaje al mágico mundo del teatro





Siempre he pensado que los escenarios de teatro son lugares con una magia caprichosa, que cuando decide manifestarse, puede transportarnos a tiempos y espacios ajenos a nuestra realidad. Hace unos días tuve el privilegio de presenciar ésta magia con una obra llamada «Sputnik».

El sábado al medio día llegué al «Foro Shakespeare», la obra prometía ser para toda la familia”, y vaya que al menos eso se notaba en la fila de la entrada; padres, hijos algunos abuelos, muchas edades convergíamos en ese lugar para ver la historia de dos amigos rusos, que inician una aventura más allá de sus capacidades para rescatar a su perrita «Laika», el primer ser vivo en el espacio. Ésta premisa fantástica da la idea de que será un mensaje dirigido a niños; la verdad estoy muy lejos de ser o querer ser padre, por lo que mis expectativas no rebasaban el simple hecho de pasar un buen rato”.

Subimos a la pequeña sala del foro, la cual se llenó completamente; en la entrada nos recibió uno de los actores, ya caracterizado con su ropa de mediados del siglo XX. Ya que estábamos todos acomodados, insistía en tomar una fotografía con su cámara de los años 50´s; todo esto me pareció un detalle amable y original; el escenario lucía vacío y después de la última foto”, el anfitrión tomó el rol de narrador de la obra, y así dimos inicio a nuestra experiencia.

¿Por qué experiencia y no función? Muy sencillo, aquí nos involucran a los espectadores activamente al tener que completar la obra con nuestra imaginación; solo dos actores en escena, dos adultos que con gran maestría logran convertirse en niños ante nuestros ojos, sin trucos de maquillaje, sino con el simple y a la vez complejo uso de una herramienta primordial, sus cuerpos; las gesticulaciones, posturas, movimientos, miradas, todo hacía que los viéramos como unos niños de primaria. Nuestra tercer gran protagonista «Laika», un títere de metal y tela manipulado por los mismos actores; y para complementar la puesta en escena, solo juegos de luces y algunos elementos de utilería bastaron para trasladarnos a la «Rusia» de la «guerra fría».

Nuestros personajes provienen de contextos familiares muy distintos, «Alik» un niño de familia tiene como amigo a su vecino «Iván», quien ha vivido el alejamiento emocional de su madre, encuentra a una perrita en la calle a la que llamaría «Laika», por la que generaría un gran cariño; pero sería capturada por la «agencia espacial rusa», dando lugar a una ingeniosa escena de persecución en la «Plaza Roja»; con gran habilidad los niños logran infiltrarse a la «estación espacial», donde a escondidas vivirían unos meses antes de que «Laika» sea enviada al espacio. Es justo este momento el que da paso a situaciones emocionantes y memorables, que te llevan de risas inocentes a un clímax melodramático inesperado.

Los actores logran transmitir las emociones que sus personajes viven, al grado que en más de una ocasión sentí un nudo en la garganta. Para los niños es una historia atrayente y creativa; para nosotros una obra sensible que no solo habla de la amistad y la lealtad, también de los apegos emocionales, abandonos y conflictos personales.

Aunado a todos estos elementos dignos de ser vistos, es una “obra con causa”, al finalizar nos presentaron a dos fundaciones dedicadas al rescate de perros en situación de calle, logrando sensibilizar a más de uno con los testimonios de su labor; y para quien quisiera aportar a la causa, en la salida había un pequeño bazar con artículos para mascotas.

Dirigido por «Edgar Uscanga», protagonizada por «Hugo Rocha» y «Alvaro Muñoz», también escritor de la historia, es una obra para “toda la familia”, pero con segundas lecturas que la vuelven una experiencia entrañable y reflexiva.

Corran al «Foro Shakespeare» este sábado y hasta el 17 de diciembre, no pierdan la oportunidad de viajar con su imaginación al mágico mundo del teatro; y también apoyar a una buena causa.

Por Charlie Ureña para Boy4ME

Twitter: @Charlie_Urena



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