Samsung confirma el motivo de las exposiciones del Galaxy Note 7





Y Samsung por fin habló. La compañía coreana, tras meses de silencio e incertidumbre, decidió anunciar una rueda de prensa global, retransmitida en vídeo vía streaming, en la que desvelaría los hallazgos encontrados en sus investigaciones sobre las explosiones de su Galaxy Note 7, y así ha sido. La casa ha confirmado que, como muchos ya adelantaban, la responsable de estos episodios fue la batería, con una serie de desafortunados fallos que provocó la muerte apresurada del que estaba llamado a ser su nuevo éxito de ventas para el 2016 y 2017.

DJ Koh, durante la rueda de prensa de Samsung.

DJ Koh, jefe de la división de Samsung Mobile, ha comenzado disculpándose ante todos los consumidores por los problemas causados con el Galaxy Note 7. Tras una breve "puesta en situación" para recordarnos a todos el marco de los acontecimientos de los últimos cinco meses, Koh ha explicado todas las fases que se han llevado a cabo en la investigación y las numerosas pruebas realizadas (en un laboratorio independiente creado con este propósito exclusivo) para intentar dar con la causa de las explosiones -lo cierto es que una vez conocidos todos los tests y simulaciones realizados, se puede llegar a entender que hayan tardado tanto tiempo en sacar conclusiones definitivas.

La carga inalámbrica, el puerto USB Type-C y el sistema de escaneo de iris llegaron a estar en el punto de mira, según ha explicado. Incluso el almacenaje y transporte de las baterías se añadieron a la lista de consideraciones, aunque la firma de inspecciones técnicas TUV Rheinland descartó con rotundidad esta última posibilidad.

Tras esta valiosa introducción, DJ Koh lo ha desvelado: las baterías han sido las únicas culpables de estos episodios -ni otros aspectos de hardware ni el software del terminal tuvieron algo que ver. Samsung utilizó en el Note 7 dos tipos de baterías procedentes de dos fabricantes distintos -identificadas durante la rueda de prensa como 'Batería A' y 'Batería B'-, siendo ambas (sí, las dos) responsables de las explosiones.

Hemos así descubierto que las baterías originales del smartphone, las "A", contaban con un ensamblado demasiado compacto y pequeño, ejerciendo una presión excesiva que generó daños localizados en la esquina superior izquierda del módulo, en los electrodos negativos, lo que podía provocar -y así fue en ciertos casos- cortocircuitos.

Samsung recurrió entonces a las baterías "B" (otro modelo perteneciente a otro fabricante distinto al responsable de las baterías "A"), supuestamente más seguras, sin embargo, un defecto de producción (un fallo en la soldadura interior de estas baterías) las hizo también propensas a explotar, algo que, como sabes, terminó ocurriendo con la segunda remesa de terminales distribuidos. Esta partida se llevó a cabo además de manera bastante acelerada -dada la situación que en esos momentos vivía la compañía, con un primer llamamiento de recogida y la promesa de una rápida reposición del teléfono-, unas "prisas" que también influyeron en tan desafortunado desenlace.

El propio Tim Baxter, presidente de Samsung Electronics America, ha reconocido a Recode que este segundo fallo fue el clavo del ataúd del Note 7. "Si no fuera por ese problema [...], el Note 7 seguiría estando en el mercado" puntualiza convencido en la entrevista concedida al citado medio.

De esta forma, queda confirmado que Samsung utilizó dos baterías distintas, de dos fabricantes diferentes y que ambas resultaron tener dos problemas de fabricación distintos capaces de provocar el mismo fallo: la explosión de los Galaxy Note 7 -o al menos que acabasen envueltos en llamas. ¿Cuántas probabilidades había de que algo así sucediera?.

A pesar de todo ello, Samsung asume su responsabilidad en toda esta problemática, ha apuntado DJ Koh, y sus procesos de comprobación se han visto modificados tras este grave episodio para establecer una nueva pauta de seguridad para sus futuros teléfonos -entre los cuales, por supuesto, se incluye el próximo y esperado Galaxy S8. En la galería de imágenes que tienes un poco más abajo puedes ver así algunas de las fases del llamado procedimiento de "ocho puntos" establecido para la comprobación de seguridad de las baterías -que van desde la inspección visual a la de rayos X pasando por el desmontado completo para conceder la certificación de validez.

Con todo esto Samsung espera cerrar definitivamente un capítulo del que aún desconocemos los gastos económicos reales. Ahora el objetivo de la firma es que tú también te olvides de todo esto y te centres en el próximo y esperado Galaxy S8, un terminal que tiene la tarea de seguir siendo el gran buque insignia que muchos anhelan y de convencer, al mismo tiempo, a todos aquellos que ahora mismo miran a Samsung con recelo. Se dice que el equipo podría tener incluso una versión especial más grande, pensada precisamente para quitar esa espinita clavada a los que añoran la desaparecida gama Note. Quizás en pocas semanas salgamos todos de dudas. Vaya expectación.

FUENTE: engadget




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