Sabrina y Morgan son víctimas de una violenta agresión en Los Angeles por ser lesbianas





Sabrina Hooks se encontraba con su novia, Morgan, en el local de Jack in the Box, en Los Angeles, el pasado 29 de octubre, cuando un grupo de 5 individuos irrumpe en el establecimiento para comenzar a insultarla y burlarse de su manera de vestir por el mero hecho de ser lesbiana sin que hubiera habido ningún tipo de provocación por parte ella. Los ánimos se caldean más de la cuenta y los insultos se convierten en empujones que rápidamente pasan a ser golpes que le llevan terminar en el hospital sin varios dientes y con su ojo izquierdo tan dañado que podría tener una pérdida permanente.


«Dijeron que sabían que yo soy tortillera y gay que tenía que mantener mi ‘azada controlada’ y sin ningún motivo», declara Hooks, que describe el incidente como si fuera una película de terror, «excepto que no la estaba viendo, estaba dentro de ella (…). Ni siquiera se trata de mi sexualidad, se trata de la decencia humana». Ninguna de las personas presentes en el restaurante dio un paso adelante para ayudarles, por lo que tuvo que apañárselas para llegar al hospital con su novia.


Sabrina Hooks - Foto: Uso permitido

«Me dan ganas de llorar cada vez que la miro. Asumir simplemente que dos hombres pueden poner sus manos en una mujer, es impactante (…). Ojalá viviéramos en un mundo donde las cosas no fueran así», declara Morgan a los medios de comunicación. «Nadie ayudó, eso es lo que realmente me sorprendió y todavía me duele. Me da miedo solo caminar por la calle», asegura Hokks, de 26 años de edad, quien había salido del armario cuando estaba el instituto, no teniendo nunca antes que enfrentarse a una situación de homofobia de este tipo.

Tanto Hooks como Morgan han proporcionado detalladas descripciones de sus atacantes y, aunque no se han realizado ningún arresto todavía, el Departamento de Policía de Los Angeles asegura que ha contado con bastante ayuda para identificar a los agresores, aparte de que toda la escena fue recogida por las cámaras de vigilancia instaladas fuera del restaurante. Si bien agradecería que hubiera «un poco de justicia», lo que preocupa a Hooks es que otra persona tenga que pasar por la misma pesadilla que ella.

FUENTE: universogay




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