Lo prohibido y controversial de Otto Dix en el MUNAL





Las obras censuradas y prohibidas de uno de los artistas más importantes del siglo XX llegaron al MUNAL, conoce un poco más del trabajo que escandalizó a la sociedad en ésta nueva exposición.

Cuando te cuentan que al «MUNAL» llegará la exposición de uno de los artistas más transgresores y trascendentes del siglo XX, no puedes más que esperar con emoción a que den el banderazo de salida para conocer la exposición. Yo pude hacerlo hasta el domingo; colgué mi ropa de Godínez y aproveché la entrada gratis. Mi acompañante ésta ocasión un «internacionalista>> con un exquisito gusto por… las finanzas, así que seguramente la plática posterior a la experiencia sería muy divertida.

El siempre majestuoso «Museo Nacional de Arte» rodeado por esos emblemáticos edificios del centro histórico nos abría sus puertas, ésta vez con una sorpresa, una que nos estremecería y quizá hasta no horrorizaría. Llegamos a la entrada de la sala de exposiciones temporales, que por todo lo alto anunciaba «Otto Dix: violencia y pasión»

La exposición tiene un inicio fuerte, una secuencia de las atrocidades vistas en el campo de batalla de la «Primera Guerra Mundial». Mientras avanzas encuentras cuadros monocromáticos que con gran crudeza cuentan las brutalidades de aquel acontecimiento, combates, trincheras, bombas, soldados mutilados que con el trazo y la técnica de «Otto» adquieren un realismo extremo; la expresión de sus rostros te transmite odio, miedo, impotencia y coraje. Todo al mismo tiempo.

Muchos asistentes que al inicio veían con detenimiento los cuadros, poco a poco comenzaron a acelerar el paso y prestar menos atención (como sucedió con mi acompañante a quien perdí de vista y después recibí un mensaje diciendo: te espero en la tienda de recuerdos); teniendo esto en mente continué; las obras no se iban haciendo más amables, al contrario: continuaban severas; lo relevante no es contarles si eran acuarelas o si a inicios de los 20’s utilizaba collages, aunque la técnica es grandiosa, lo esencial para mí es el mensaje. Asistir a ésta exposición es conocer a un artista de la talla de «Picasso», que evidenció la contradicción de la existencia humana en una época donde nadie se atrevía a hablar; rompió discursos de doble moral y se atrevió a pintar sobre muertes, prostitución, marginación, y realidades calladas; no desde un forma sensacionalista, sino a manera de denuncia y condena.

Continuaba recorriendo la sala, vi en las paredes cuerpos de prostitutas en su vejez, suicidios, crímenes sexuales, catástrofes de guerra, y notaba como con el paso de los años jugaba con los colores, texturas y materiales sin diluir su discurso. Casi al finalizar, dedicándole una pared completa, está la réplica del tríptico «La guerra, 1929» fascinante, crudo y ácido: una de sus obras consideradas por los «Nazis» como «Arte degenerado» y desaparecida.

En la última sala me di cuenta que «Otto Dix» además de denunciar nos dio en sus cuadros una suerte de espejos, donde podemos reflejarnos como humanidad y ver las grandes atrocidades que somos capaces de cometer (quizá esa es la verdadera razón de la incomodidad de muchos). Ésta impresionante experiencia museográfica curada por «Ulike Lorenz» desafía tu capacidad de asombro y nos acerca más a éste virtuoso alemán, mostrándonos desde su realismo hasta sus posturas filosóficas.

Reencontrándome con el señor Internacionalista, pregunté con marcada ironía: ¿No te gustó?, su respuesta me hizo pensar mucho: “Es un esfuerzo innecesario, suficiente tenemos con la vida cotidiana para todavía verlo en cuadros, así no debería ser el arte”; una aseveración válida que me dejó pensando ¿Por qué nos incomoda darnos cuenta de nuestras sombras?

¿Ustedes qué piensan? ¿El arte solo debe retratar lo sublime de la creación? O ¿Debe denunciar nuestras atrocidades para prevenirlas? Corran al «MUNAL» vivan la experiencia y déjenme sus comentarios.

Por Charlie Ureña para Boy4ME

Twitter: @Charlie_Urena



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