De fetiches, parafilias ¿o perversiones? - Roes en Boy4ME





Por: JC Roes para Boy4ME

Nunca he ocultado que me gusta el sexo sucio. Si se ponen a repasar algunos de mis artículos anteriores verán que el tema siempre es una constante, y es que ¿qué tiene de malo expresar lo que a uno le gusta, aunque a otros les parezca diferente? Total, hace poco me puse a recordar aquellas veces en las que ciertas sesiones sexuales entraron en mi Top 5 gracias a la intensidad y excitación que me provocó hacerlo bien, pero bien puerco.

Pero esta columna no se trata de qué tan sucio me gusta o de contarles experiencias personales en la cama. Se trata de que mientras recordaba no pude evitar pensar que en estos tiempos todo tiene un nombre, sí, absolutamente TODO. Así fue como me dieron ganas de averiguar cómo es que la sociedad le llama a ese placer obtenido al practicar el sexo sucio. Y bueno, sobra decir que durante mi investigación me topé con varios nombres y definiciones que ni siquiera sabía que existían. Es por eso que hoy les dejo algunas de las parafilias más comunes y otras un tanto extrañas, para quienes como yo, no sabían cómo llamarle a eso que tanto le gusta.

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¿Te has preguntado cómo se le llama a ese fetiche que muchos tienen por los pies? Seguramente sabes que se le conoce como Podofilia, y este gusto tan común es parte de lo que se denomina Parcialismo, y es cuando una parte específica del cuerpo te produce excitación, ya sean los pies, manos, espalda, nalgas, axilas o piernas. Digo, a mi me gustan las piernas, pero de ahí a decir que sólo eso me excita, pues no. ¿Qué opinas?

La Candalagnia consiste en aquellos que disfrutan de exponer a su pareja. Ya sea mostrar sus fotos hot o videos XXX a los cuates, o hasta disfrutar viendo cómo tiene sexo con otros. Aquí entran los llamados swinggers. No soy taaan partidario de compartir a mi pareja, pero debo reconocer que algo de sexy hay en imaginar la escena.

Una tan de moda ahora (y confieso que esta es de las mías más fuertes) es la Estigmatofilia, ¿y es que a poco no es MUY sexy un vato lleno de tatuajes y con perforaciones? Bueno, obvio existen aquellos a los que no se les hace sexy, pero debo reconocer que a mí se me moja hasta lo impensable cuando veo a un tipo así. Aunque esta filia no comprende sólo tatuajes y piercings, sino también cicatrices y cualquier tipo de orificio en la piel. ¡Sexy!

¿Sabías que cuando llamamos “pedófilos” a aquellos que disfrutan del sexo con chavitos, estamos utilizando un término erróneo? Esos adultos que se sienten atraídos por adolescentes padecen de Efebofilia. ¿Y cuál es su opuesto? La Gerontofilia, cuando es el joven el que siente excitación por los hombres maduros. ¡Uff! De estas me salvo, hasta ahora.

Una considerada por muchos sucia, impensable o hasta denigrante, es la Escatología, esa en la que la excitación se produce a partir de las expulsiones humanas como la orina, la saliva o las heces. Aquí tenemos a aquellos fans del Spitting (el que le gusta escupir o que le escupan), Ondinismo o Pissing (el que disfruta de que lo orinen u hacer pipí sobre el cuerpo de otro), y la Coprofilia (esos a los que les prende echar el cake encima de alguien, y viceversa). La neta a mí no me parece tan del otro mundo la onda de jugar con las excreciones, ¿¡pero la popó!? Ni pensarlo.

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Casi desconocida y random, la Ursusagalamatofilia consiste en tener relaciones sexuales con personas vestidas con disfraces de animales. En algunos casos la excitación también viene de masturbarse con muñecos de peluche, por el placer que causa la combinación de texturas, dulzura y morbo sexual. ¡Pos que lo disfruten!

Pasemos a una que causa controversia tanto entre la banda heterosexual como entre los gays. Pareciera que últimamente están de moda los pelos, y ver hombres velludos puede provocar excitación en muchos, ¿pero qué pasa cuando se trata del área genital? El Acomoclitismo se trata de cuando te prende cañón ver unos genitales completamente depilados. Aunque ojo, no hay que confundirlo con la pedofilia. Su opuesto es la Hirsutofilia, que es, como lo mencionaba, el que te excite una persona completamente velluda. ¡Arriba los lobos!

Si te parecen sexies Andrej Pejic, David Bowie o Alexandre Wetter, entonces estás dentro de los casos de Androginofilia. Aquí es cuando nos calienta una persona con rasgos tanto masculinos como femeninos, esos que te hacen dudar y mirar dos veces antes de poder determinar su sexo. Sexy, sexy, sexy…

Y ya hablando de los que te hacen dudar, otro caso que muchos consideran raro, pero es más común de lo que se piensa, es el de la Ginemimetofilia. ¿Alguna vez te has sentido tremendamente excitado por un hombre travestido? Pues este es el nombre que se le da a esa atracción por aquellas a las que comúnmente llamamos “vestidas”.

En una de sus últimas rolas, Britney cantaba “Mamá, estoy enamorada de un criminal”. Quizá ni ella misma lo sabe, pero a eso se le llama Hibristofilia, que es cuando se siente atracción por echar pasión con personas peligrosas, sean ladrones, asesinos, violadores, o inclusive por aquellos que no rayan en lo criminal, pero tienden a la infidelidad, la mentira o el engaño. Me suena un poquito familiar…

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Y casi por terminar, vamos con una de las escenas porno por excelencia. El Bukkake es una práctica que se utilizaba desde el siglo VII A.C. como humillación sexual por infidelidad, y consiste en la práctica de sexo en grupo, en donde varios hombres eyaculan sobre una sola persona (regularmente en la cara).

Y el que yo estaba buscando, la Salirofilia. Puede que a muchos el perfumarse y asearse en extremo se les haga sexy a la hora del sexo, pero a otros les prende totalmente lo opuesto. Que sienten placer por ensuciarse o ensuciar a su pareja, despeinarlo, romper la ropa o para que me entiendas mejor: quitarle al otro todo lo “bonito”.

Existen gran cantidad de parafilias alrededor del mundo. Unas que son socialmente más aceptadas que otras, y otras tan bizarras que ni en sueños practicaríamos, pero lo chido dentro de todo es que siempre y cuando lo hagamos con alguien que comparta nuestros gustos, o acceda a complacernos, todos somos libres de hacer lo que más nos plazca. Así que si te sentías raro por tener placeres sexuales diferentes, recuerda que en alguna parte existe alguien que disfruta lo mismo que tú, y aunque muchos puedan estar en desacuerdo con lo que te gusta, al final cada quien obtiene satisfacción a su propia manera.

Por Juan Carlos Roes para Boy4ME

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