Daniela Vega, una transexual que hizo historia en los Oscar





La chilena Daniela Vega se ha convertido en la primera actriz transexual en participar en la presentación de la gala de los Oscar. La actriz, protagonista de Una mujer fantástica –Oscar a Mejor película extranjera– ha presentado al cantante Sufjan Stevens, que iba a interpretar Mistery of Love, incluido en el filme Call me by my name. "Quiero invitaros a abrir vuestros corazones y vuestros sentimientos y sentir la realidad. ¿Podéis?" ha asegurado emocionada.

Mucho antes de esta noche e incluso mucho antes de subirse a un escenario, Vega, 28 años, tocó fondo. A los 14, la vida se le partió en dos. Dejó su cuerpo de hombre para transitar al de mujer. Estrenada en su figura femenina, Vega no percibía la luz ni sabía qué camino seguir –si ser cantante o actriz–, ni tampoco tenía la posibilidad de entrar en el mundo del arte.

“Del dolor se aprende y se crece”, contaba la intérprete en Madrid a EL PAÍS en febrero, horas antes de que la película triunfara con el Goya con el galardón a la mejor película Iberoamericana. “Los transexuales somos seres marginales. Se sufre mucho en la transición. Y ese dolor nos hace fuertes, duros, e incluso nos lleva a tener mal carácter”, aseguraba, mientras Juan de Dios Larraín, productor de la película junto a su hermano, el director de cine Pablo Larraín, le acercaba una cañita. Daniela rompió esquemas para asumir su transexualidad con el apoyo de su familia. “Yo tengo mucha esperanza en las generaciones futuras en Chile, actualmente hay mucha apertura”, enfatiza la actriz.

Antes de convertirse en Marina, una transexual que pierde inesperadamente a su novio, la actriz trabajaba como peluquera en un salón de belleza. Fue un golpe de suerte, el destino, o la casualidad lo que llevó al director hasta ella, cuando este comenzaba a estudiar los personajes de Una mujer fantástica e indagaba en el mundo transexual en Santiago de Chile. En un principio, iba a tener el rol de asesora de la película, pero terminó siendo la estrella de un filme exaltado por el dolor, la perdida y el miedo a lo desconocido.

Las artes en el mojigato Chile

La intérprete tenía solo un año cuando el dictador chileno Augusto Pinochet dejó el poder en 1990. La sociedad vivía con miedo. Aún estaba fresco el recuerdo de los campos de torturas, de la trágica muerte del cantante Víctor Jara, de los militares con metralletas en las calles, de los guanacos (camiones que lanzaban agua sucia a los manifestantes callejeros).

Los gays, los trans eran parte del underground, vidas que se conocían a través de los libros de Pedro Lemebel, escritor que retrató magistralmente a seres marginales, él mismo lo fue. Chile era una sociedad bicéfala. Dos caras que se manifestaban a la vez. Una, la que rompía reglas, con la anti-poesía del recientemente fallecido Nicanor Parra o la transgresión de Alejandro Jodorowsky; la otra, por el conservadurismo, el respeto y el miedo a la ley, autoridad, a lo establecido.

Cuando se estrenó hace un año la cinta en Chile, fue recibida con mucho entusiasmo. Daniela peregrinó por los principales platós de televisiones, miraba fijamente a la cámara y se explayaba: “Quiérete, amate y respétate de la manera más digna. Todos nuestros cuerpos transitan; yo lo hice desde el género, otros, lo hacen envejeciendo”. La actriz, que comenzó su andadura artística como cantante lírica, fue la primera transexual en aparecer en las portadas de las revistas en Chile, convirtiéndose en un hito cultural.

FUENTE: El Pais




COMENTA LA NOTICIA