Condena histórica: ocho meses de cárcel y tres años de inhabilitación por agredir a un joven LGTB





La Audiencia Provincial de Madrid ha aplicado una sentencia nunca vista en las condenas por agresiones homófobas. Los dos agresores que propinaron una paliza a un joven de 18 años en el corazón del barrio de Malasaña se enfrentan a ocho meses de prisión por un delito de odio. Además, el tribunal les condena a tres años de inhabilitación en el sector educativo y una multa de 150€ por las lesiones del joven.

La agresión tuvo lugar en el barrio de Malasaña, en pleno centro de Madrid, cuando dos hombres comenzaron a increpar a un joven de 18 años que paseaba con dos amigas. Se burlaron de él por ser “amanerado” y después le propinaron una paliza, tirándole al suelo con puñetazos y patadas. Uno de ellos incluso amenazó a las amigas del chico diciéndoles “que no se metieran porque las iba rajar y que iba a reventar a su amigo maricón”. Los agresores justificaron el ataque con un “es maricón de mierda, se lo merece”.

Tras la agresión, fueron detenidos por la Policía Municipal y condenados primero por el Juzgado número 13 de Madrid y después por la Audiencia Provincial. Las magistradas que llevaron el caso han probado que la orientación sexual del joven fue el único motivo del ataque, por lo que se prueba que es un delito de odio. “La gratuidad de los actos violentos, sin otro motivo que el homófobo, debe ser considerado como un indicio palmario de la concurrencia de un delito de odio”, sentenciaron.

En su defensa los agresores aportaron fotos portando banderas LGTB y declararon que “habían participado en el Orgullo”. Estas pruebas que no fueron admitidas solo demuestras “una actitud incoherente”, como las propias magistradas han calificado.

Desde el Observatorio madrileño contra la LGTBfobia celebran esta sentencia, que abre un nuevo camino para las condenas de odio hacia el colectivo. En sus redes sociales han recordado la importancia de denunciar las agresiones y de demostrar la gratuidad de este tipo de ataques ya que, como comentaban, “si los agresores no aportan ninguna razón de por qué lo han hecho y las víctimas sí, hay que tener muy en cuenta a las víctimas”.

FUENTE: shangay




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