Con la decapitación del sirio gay se muestra la realidad LGBT de Turquía





Wasim, un joven refugiado gay de Siria residente en Turquía, fue raptado y brutalmente asesinado hace unas semanas. Sus amigos denuncian el caso y la situación de los homosexuales en el país eurasiático.

Lamentablemente la homofobia sigue a la orden del día en pleno 2016. En plena crisis de refugiados, los homosexuales que buscan acogida fuera de su país corren el doble de peligro al pasar y vivir temporalmente en países con alto grado de homofobia como Turquía, en algunos casos incluso de forma ilegal. Es en Turquía donde recientemente ha ocurrido un episodio lamentable que demuestra cómo los Derechos Humanos no se están cumpliendo ni en el ámbito de los refugiados ni en el ámbito de la homosexualidad en el país eurasiático.

Kaos GL (Asociación de Investigación Cultural y Solidaridad Gay y Lesbiana Kaos), un grupo activista gay turco, ha denunciado el asesinato de Muhammed Wisam Sankari, un joven refugiado procedente de Siria que trabajaba como limpiador de un hospital desde hacía un año. Wisam, homosexual, abandonó su casa en el barrio de Aksaray (situado al sur de Estambul) la noche del 25 de julio para reunirse con otro refugiado sirio pero desapareció. Su cuerpo fue encontrado en Yenikapi, una zona cercana, dos días después con indicios de haber sido violado en grupo, decapitado, acuchillado hasta 20 veces y mutilado hasta dejarle irreconocible. "Le habían acuchillado de forma tan violenta que dos cuchillos se habían roto dentro de él. Le habían decapitado. La parte superior de su cuerpo estaba irreconocible, sus órganos internos estaban fuera. Pudimos identificarle únicamente por sus pantalones", explica Gorkem, un amigo suyo que fue a reconocer el cadáver.

Pero no era la primera vez que algo así ocurría. "Hace cinco meses un grupo secuestró a Wisam en el barrio. Lo llevaron a un bosque, le golpearon y le violaron. Iban a matarle pero Wisam se salvó al saltar del coche en marcha. Denunciamos a la Policía pero no pasó nada", cuenta otro de sus amigos y compañero de piso. "Vivíamos en otra casa antes y tuvimos que dejarla simplemente porque éramos gays. La gente a nuestro alrededor nos observaba constantemente. No hacíamos nada inmoral".

Wisam llegó al extremo de mudarse de ciudad para evitar estos ataques. Cuando encontró un trabajo en una fábrica, le expulsaron por su orientación sexual. Además, grabó un vídeo para expresar por lo que estaba pasando donde aseguraba que sentía miedo por poder "ser asesinado próximamente en un ataque homófobo".

"Nadie se preocupa por nosotros", denuncia Diya, otro de sus compañeros de piso, quien asegura que la ONU no está haciendo nada por proteger a la comunidad LGTB en Turquía. "No importa si eres sirio o turco. Si eres gay, eres el objetivo de todo el mundo", reclaman. Estos amigos de Wisam denuncian también que desde su asesinato no han parado de recibir amenazas y temen recibir el mismo tipo de represalias: "Nos amenazan por la calle y por teléfono. Incluso nos dejaron un mensaje de voz en Facebook". Los asesinos de Wisam no han sido detenidos por el momento.

La homosexualidad no es ilegal en Turquía pero son varias las veces que el gobierno de Erdogan oprime a este colectivo. Las marchas del Orgullo LGTB son usualmente dispersadas con cañones de agua de la mano de las autoridades a pesar de que se vienen celebrando desde 2003 e incluso este último año su celebración fue totalmente prohibida. Además, el pasado mes de junio una marcha de activistas trans fue cancelada cuando la policía empezó a usar balas de goma y lanzó latas de gas por "motivos de seguridad tras los ataques de Orlando". Estos actos por parte de las fuerzas de seguridad están normalmente respaldados por una gran mayoría de la población, ya que la homofobia está muy extendida en Turquía.

FUENTE: La Razón




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