Arcilla, una tierra poderosa para nuestra salud





¿Quién no ha jugado con arcilla? ¿A quién no le gusta ensuciarse las manos con esta tierra húmeda mientras siente su textura? Desde tiempos remotos, la arcilla ha servido para elaborar cualquier tipo de figura como vasijas y floreros. También nos ha permitido entretenernos durante la infancia; en ese momento dejábamos volar la imaginación, y moldeábamos este material para crear hermosas esculturas. Más que tierra, la arcilla constituye un grupo de minerales sumamente beneficioso para nuestra salud. Y aunque a simple vista no parece ser la gran cosa, lo cierto es que es muy poderosa.

Su uso es antiguo; los médicos egipcios la aprovechaban para tratar inflamaciones, y en Grecia, Hipócrates (el “padre de la medicina moderna”) la usaba para curar. Sin embargo, todavía existen quienes desconocen las propiedades de esta tierra casi milagrosa. Lo primero que debemos tomar en cuenta es su preparación: no podemos usar recipientes ni utensilios metálicos o de plásticos al momento de mezclarla, sino aquellos de vidrio, madera o porcelana. El agua que le agreguemos debe ser pura, y luego de incorporarla es importante dejarla reposar. Hay quienes le añaden aceites esenciales para aromatizarla, lo que además refuerza su acción terapéutica.

Este producto natural es rico en minerales como silicio, calcio, magnesio, potasio, hierro y zinc; y contrario a lo que se piensa, no sólo se aplica de forma tópica, sino que también se puede ingerir. La arcilla para el consumo es distinta a la que utilizamos directamente sobre nuestro cuerpo; evidentemente no contiene impurezas ni arena, y es mucho más fina. Según algunos expertos, debemos disolver una cucharadita en medio vaso de agua mineral, y tomarla al momento de despertarnos o justo antes de irnos a dormir.

Ingerir arcilla de esta forma alivia los dolores estomacales, sirve para tratar las úlceras gástricas y favorece la digestión. También depura la sangre, mejora la circulación y aumenta la cantidad de glóbulos rojos, por lo que su consumo es recomendable en quienes sufren de anemia. Algunos aseguran que beberla refuerza nuestro organismo; sin embargo, es importante señalar que su ingesta tiene efectos secundarios como estreñimiento, hipertensión y oclusión intestinal. Por ello, ciertas personas prefieren emplearla únicamente de manera externa.

Aplicar arcilla directamente sobre la piel permite nutrir, calmar y revitalizar este importante órgano. Sus propiedades antibacteriales, antinflamatorias y cicatrizantes la convierten en un remedio natural maravilloso. Asimismo, constituye un analgésico que alivia esguinces y dolores articulares. Y sirve para desintoxicar nuestro organismo, regular las glándulas endocrinas, y tratar los problemas de la piel como el acné y la dermatitis, ya que elimina las células muertas. Además, es ideal para combatir el estrés: sumergirnos en una bañera con arcilla diluida, purifica nuestro cuerpo y nos hace sentir renovados.

En general, todas las arcillas tienen propiedades similares; sin embargo, las más solicitadas en los herbolarios son la verde, la blanca y la roja. La verde es una de la más utilizada. Es rica en magnesio, sílice y potasio, y es ideal para pieles grasas por su efecto antibacteriano; también se aplica para curar golpes y aliviar dolores. La blanca, por su parte, es considerada la más pura de todas. Está compuesta de silicio y aluminio, y es ampliamente usada en tratamientos faciales, sobre todo en pieles sensibles y deshidratas. La roja debe su color a la gran cantidad de óxido de hierro que contiene. No está indicada para tratamientos en el cutis, pero sí para aquellos realizados en el cuerpo y cabello. Sirve para estimular el sistema circulatorio, y ayuda a combatir la celulitis y la retención de líquidos.

Ciertamente, los beneficios de la arcilla se pierden de vista. Sin embargo, es importante recordar que aunque es un producto natural, debemos consultar a un experto antes de comenzar cualquier tratamiento con esta tierra, sobre todo si la vamos a ingerir.

Aprovecha este regalo de la naturaleza, y consiente tu piel y tu organismo con un producto que está al alcance de todos.

FUENTE: Culturizando




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