6 grandes mitos del sexo gay





Por si no hubiese suficiente con los falsos tópicos sobre los hombres gays, también existen ideas equivocadas referentes al sexo entre hombres homosexuales. Nada tiene que ver la orientación sexual para que las prácticas sexuales sean unas u otras o que la frecuencia con que se realizan sea mayor o menor.

Algunos heterosexuales tienen ideas muy equivocadas sobre las relaciones íntimas gays. Repasamos esos falsos mitos que no siempre se corresponden con la realidad.

Falso mito 1: Solo hay una postura sexual para la penetración
Uno de los mitos más extendidos entre los heterosexuales acerca del sexo gay es el que se refiere a las posturas. Son muchos los que creen que la penetración en las relaciones entre hombres homosexuales se realiza casi siempre mediante la conocida como postura del perrito.
La realidad es muy diferente. La variedad de posiciones en las que puede realizarse la penetración anal entre hombres es muy amplia, formando un auténtico Kamasutra gay. La clásica del misionero o la de la cuchara son algunas de las posturas más realizadas entre hombres homosexuales.

Falso mito 2: Todos los gays tienen sexo anal
El sexo anal no lo es todo en las relaciones gays. No se trata de la práctica sexual protagonista como muchos heterosexuales pueden pensar. La penetración es un elemento más en las relaciones homosexuales, pero no el único ni el principal.
El sexo oral o la masturbación son algunas de las prácticas sexuales que también se llevan a cabo entre hombres gays, tal y como ocurre en las relaciones íntimas heterosexuales..

Grandes mitos del sexo gay (que tienen los heteros)

Falso mito 3: Hay un activo y un pasivo que no intercambian roles
Es cierto que cuando se producen relaciones sexuales gays entre hombres en las que hay penetración, alguien desempeña el rol de activo mientras que otro hace de pasivo. Sin embargo, el papel de versátil en el sexo gay es algo que muchos heterosexuales desconocen.
Los hombres gays versátiles disfrutan tanto penetrando como siendo penetrados. Dependiendo de la pareja sexual, del momento o de qué les apetece pueden hacer una cosa u otra. También pueden desempeñar el rol de activo y pasivo en una misma sesión de sexo turnándose con la pareja, siempre y cuando esta también sea versátil.

Falso mito 4: El activo es quien tiene el pene más grande
Que el tamaño del pene marque quién hace de activo en una pareja homosexual es un mito que muchos dan como verdadero. Sin embargo, la realidad es muy diferente. Que el miembro viril tenga una extensión mayor o menor no determina que un hombre gay sea activo o pasivo.
Cualquier persona, independientemente de lo que mida su pene, puede disfrutar tanto penetrando a su pareja sexual como siendo penetrado. Igual que los hombres heterosexuales tienen relaciones con penetración independientemente del tamaño de su miembro, los gays también pueden hacerlo sin ningún problema.

Falso mito 5: Los gays tienen relaciones abiertas
Asociar las relaciones abiertas con el colectivo gay es un error, ya que la poligamia no va ligada a la orientación sexual. Hay parejas homosexuales monógamas y también las hay que deciden abrir su relación, tal y como ocurre con las heterosexuales.
Del mismo modo, muchos heterosexuales suelen pensar que a todos los hombres gays les encanta hacer tríos y orgías, asociando estas prácticas con la homosexualidad de forma automática. La realidad es que hay gays que practican sexo en grupo y que hacen tríos, pero también los hay que no. Por tanto, los tríos y las orgías no son relaciones sexuales exclusivas del colectivo homosexual, sino que también se llevan a cabo en el ámbito heterosexual.

Falso mito 6: Tienen más relaciones sexuales
Decir que los hombres gays tienen más sexo que los heterosexuales es un tópico que poco a poco se ha ido diluyendo pero que todavía está ahí. La frecuencia de la práctica de sexo así como su variedad no depende de la orientación sexual, sino de cada persona.
Ahora que, por ejemplo, todo el mundo puede acceder a aplicaciones de contactos que permiten tener relaciones con mayor facilidad, queda aún más en evidencia ese mito que atribuye a los hombres gays una mayor actividad sexual.



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