17 pistas que te harán ver que te estás descuidando cuando tienes pareja





No nos pasa a todos, pero muchos hombres, cuando consiguen asentar su vida y tienen pareja, relajan ese instinto de supervivencia que es la moda y el cuidado personal, tan útiles para destacar entre la mayoría y conseguir a la media naranja. Puede que creas que tú no eres uno de estos hombres que empiezan a desmejorar cuando se echan novio, pero también puede que lo seas y no te estés dando cuenta. Aquí te mostramos 17 pistas con las que te llevarás una sorpresa. Es posible que tu percepción de ti mismo cambie después de leer este post y pases de creerte interesante a concluir que eres un emparejado descuidado más del mundo.

1. No te peinas. Haces creer al mundo que tu cambio de estilo capilar se debe a un deseo de desenfado, pero en el fondo sabes que no te peinas porque te da pereza arreglarte para nada. Total, ya has ligado todo lo que tenías que ligar.

2. Antes te preocupabas por estrenar ropa cuando ibas de cena, a la discoteca o a una fiesta. Intentabas organizarte para que un conjunto que te sentaba bien lo pudieras repetir con personas que no te lo hubiesen visto. Ahora tienes lo que llamas "la ropa de salir" que es más cómoda que bonita y la usas como si se tratara de un uniforme.

3. Las compras ya no son lo que eran. Ha pasado de ser una rutina de viernes a ser un suplicio de eclipse solar en eclipse solar. Todo es muy caro, todo lo vas a usar una vez y no compensa.

4. Tus cremas y potingues han pasado de ser un bodegón de la estética a reducirse a la gomina y el Betadine. Dices que ahora tienes otras prioridades y que no tienes tiempo, pero sabes que lo que te ocurre es que no tienes la necesidad.

5. El ejercicio físico se ha reducido. Te lo vendes a ti y a los demás como un signo de madurez. Ojo si tu frase estrella es algo así como "es que he cambiado, ya lo de estar en forma ha pasado a un segundo plano; ahora me cultivo por dentro". Detrás de esa demoledora sentencia sólo hay quince kilos engordados en un año y muy poco cultivo interior.

6. Descuidas tus redes sociales. A lo mejor nunca te interesó el tema, pero antes lo usabas como una forma más de hacerte ver interesante por los demás y ahora te limitas a retuitear a Íker Jiménez.

7. La pajarita fue sustituida por la corbata, que fue sustituida por el cuello abotonado, que fue sustituido por la camisa desabrochada.

8. Antes llevabas zapatillas deportivas porque sabías que eran tendencia. Ahora las llevas por comodidad hasta para ir a la boda de tu mejor amigo.

9. Las cenas y fiestas en tu casa sólo quedan en el recuerdo. Antes eras un anfitrión más que reconocido y te las ingeniabas para que esa chica estuviera esa noche en tu fiesta. Vaya, que organizabas planes cuyo único fin era ella. Ahora las cenas mejor en la calle.

10. Aprovechas la Navidad o tu cumpleaños para que te regalen mil cachivaches electrónicos cuando antes veías la oportunidad de encasquetarle a la familia ese perfume o esa camisa tan cara que no te podías permitir.

11. La economía doméstica está mal y de lo primero que has prescindido es de tus suscripciones a revistas de moda. Crees que ya sabes todo lo que tienes que saber y que no cuentan nada nuevo que no puedas encontrar por Internet. La realidad es que tampoco usas Internet más allá del correo electrónico y de ver series.

12. Cada vez le ves más ventajas al hecho de llevar barba. Te hace sentir más interesante, pero sobre todo te encanta tener unos minutos más de sueño por las mañanas desde que decidiste dejar de afeitarte.

13. Antes te molestaba que tu pareja comprara ropa por ti. Nunca daba con la tecla y te molestaba un poco que te regalara una prenda sin consultarte. Siempre era un poco grande, o demasiado estrecha, o demasiado abrigada o demasiado simple. Sin embargo ahora, cada prenda que te trae tu pareja te hace suspirar de alivio. "¡Ya tengo jersey para todo el invierno! ¡Me queda grande, pero no importa, para los excesos de Navidad!"

14. Cuando viajas haces la maleta consultando el tiempo atmosférico y eligiendo las opciones más cómodas. Tienes en la memoria el recuerdo de esos viajes en los que aprovechabas para vestir como en tu ciudad no te atrevías o intentabas adaptarte al dress-code de la cultura en la que te sumergías. Ahora vas con chubasquero, paraguas, zapatillas de deporte y ropa interior.

15. El hecho de ir a la playa no estaba reñido con ir conjuntado y guapo. Ahora vas en bañador y a veces sin camiseta. Total, si vas a la playa es para bañarte.

16. El concepto de lo vintage ha pasado de ser una forma bohemia de vestir usando ropa nueva con aspecto antiguo a ser una forma de aprovechar el jersey que usabas de joven y que está para hacer trapos con él.

17. Peligro si estás empezando a coger ropa que antes sólo te ponías para estar por casa y la comienzas a usar para salir más allá del portal. Se empieza por tirar la basura y se termina yendo a la ópera en chándal.

¿Qué te ha parecido? ¿Sigues teniendo el mismo concepto de ti o a partir de hoy eres ese chico con novia que se ha descuidado sin darse cuenta?

FUENTE: Trendencias




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