¿Un niño gay es normal o anormal?





¿“Normal o anormal”? La orientación sexual de los seres humanos no se puede medir en términos de normalidad o anormalidad. Es simplemente una característica entre muchas otras que conforman la naturaleza humana, con toda su complejidad.

Y si te estás flagelando con el pensamiento de "yo tuve la culpa" (no se de qué porque, repito, no tiene nada de malo), tranquilízate. Según el sitio web especializado en salud infantil, kidshealth.org: “A pesar de los mitos y conceptos erróneos, no hay pruebas de que la homosexualidad sea causada por las experiencias de la primera infancia, los estilos de crianza ni la educación recibida”.

¿A qué edad una persona sabe que es homosexual, bisexual o heterosexual? Hay quienes afirman que desde muy pequeños sintieron atracción por personas del mismo sexo, de otro o de los dos. Pero es durante la adolescencia cuando los chicos y las chicas empiezan a experimentar con su sexualidad. Ahora bien, tener una experiencia con alguien del mismo sexo no quiere decir que alguien vaya a ser homosexual o bisexual, sino simplemente eso: que está experimentando.

Tampoco el hecho de que un niño prefiera jugar con muñecas o una niña con carritos quiere decir nada en particular. El juego también es parte de la exploración en la conformación de la personalidad.

Sin embargo, si estas conductas son recurrentes, y se le añaden otras como querer vestirse como el sexo opuesto o desear cambiar su nombre por uno propio del otro sexo, pueden ser señales de que tu hijo o hija siente que pertenece al otro sexo y eso no es ser homosexual, sino transgénero (un hombre que nació en el cuerpo de una mujer o viceversa).

En este caso te recomiendo que acudan juntos a un especialista, no para que intente "cambiarlo" o "curarlo" (hablaremos de esto en el próximo apartado), sino para entenderlo y apoyarlo.

¿Y si intento “cambiarlo”?

En el sitio kidshealth.org, la respuesta es contundente: Los esfuerzos por cambiar la orientación sexual de una persona de gay a hetero (que a veces se conocen como ‘terapia de conversión’) han demostrado ser ineficaces y posiblemente dañinos. Los profesionales de la salud física y mental advierten que no deben realizarse esfuerzos para cambiar la orientación sexual.

Yo estoy de acuerdo, mamás y papás. Y sólo quiero agregar que, sin importar nuestra religión o ideología, nuestro gran objetivo como padres es criar hijos felices. Y la felicidad es ser como uno quiere y necesita ser.



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